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Retratos

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Un buen fotógrafo también debe hacer de psicólogo de vez en cuando y poner a su cliente en primer lugar.

Hacer todo para que haya tranquilidad y cordialidad.

Observar su carácter, estado de ánimo y hasta enterarse un poco de sus problemas. No hay nada mejor que ver como una persona cambia su estado emocional, se abre para algo nuevo, experimenta y prueba algo que es inusual en ella.

Para luego ver sus ojos observando el resultado y diciendo: “¡No sabía que puedo ser así, me encanta!”